Cómo funcionan las cooperativas para facturar sin ser autónomo

octubre 3, 2017

En el escenario laboral actual es habitual encontrar más oportunidades laborales por cuenta propia que conseguir un buen puesto de trabajo en una empresa. En ocasiones, además, este tipo de trabajos conocidos por la palabra inglesa freelance son una cuestión puntual y puede que al profesional no le compense darse de alta como autónomo. No obstante, como es lógico, es obligatorio dar cuenta de nuestros trabajos a la Seguridad Social y pagar impuestos. Por ello, somos muchos los que nos planteamos preguntas como: ¿Cómo podemos facturar sin ser autónomos? ¿Qué papel juegan las cooperativas? La figura de las llamadas cooperativas de trabajo se refiere a aquellas entidades que gestionan las facturas de los profesionales que trabajan de forma esporádica por su cuenta.

¿Qué es una cooperativa de trabajo asociado? ¿Cómo funciona?

Especialmente desde la llegada de la crisis económica, hace ya algunos años, son muchas las personas que han decidido trabajar por su cuenta en proyectos profesionales de manera autónoma. Con el aumento de este tipo de actividad comenzaron a aparecer, ya desde 2008, cooperativas de trabajo asociado con el objetivo de gestionar y tramitar facturas de estos profesionales que no generan una cantidad fija de ingresos y que, en numerosas ocasiones, la irregularidad de su actividad no compensa los gastos a los que tiene que hacer frente para llevarlas a cabo.

El funcionamiento, desde el punto de vista laboral, es sencillo: el trabajador se da de alta online directamente en la cooperativa, en vez de inscribirse en el Régimen de Autónomos de la Seguridad Social. Como en cualquier cooperativa, el interesado pasa a ser socio y trabajador al mismo tiempo.

Desde otro punto de vista, como es el fiscal, en el IRPF las retribuciones tienen la consideración de rendimientos del trabajo, con independencia de cuál sea su régimen de afiliación a la Seguridad Social.

A la hora de facturar los servicios que ha prestado a un tercero el trabajador lo debe poner en conocimiento de su cooperativa, que gestionará su alta en la Seguridad Social por cuenta ajena durante el tiempo que haya durado el trabajo (ya sean horas, días, …). Se trata de una cotización mínima únicamente por el tiempo de trabajo empleado. Finalmente, emitirá la factura al cliente en su nombre.

La cooperativa, posteriormente, hace llegar al trabajador una nómina por el importe generado por sus facturas y aplicando el descuento de la Seguridad Social, los impuestos correspondientes (retención del IRPF, Sociedades…), los costes relativos a la gestión realizada y la correspondiente comisión que en su caso apliquen por factura (generalmente, entre el 4% y el 6%).

Dudas legales respecto a las cooperativas de trabajo

A pesar de ser un modelo bien definido, el sistema da lugar a dudas sobre la legalidad de la relación laboral existente entre ambas partes. Entre ellas destaca, al no constar como dado de alta en la Seguridad Social, la falta de cobertura que se tiene durante la realización del servicio. Del mismo modo, aparecen incógnitas para los clientes, como a quién se debería reclamar en caso de defectos en el servicio, cuál sería el convenio aplicable, en qué grupo profesional se le incluiría, etcétera.

Algunas de estas discrepancias sobre qué es una cooperativa y cómo funcionan han llevado a buscar soluciones para regular la situación y aclarar los vacíos legales que se puedan estar dando en este modo de regularizar el trabajo. En cualquier caso, son las propias cooperativas las encargadas de informar a sus socios de las condiciones particulares, responsabilidades y salvedades que se deban aplicar en cada caso. Si estás pensando en cómo facturar sin ser autónomo, busca en Internet las distintas opciones e infórmate.