Cómo se calcula el IBI de una vivienda y qué ocurre cuando no lo pagas

agosto 11, 2017

Cualquier propietario de un inmueble, sea este del tipo que sea (no solo viviendas), debe pagar anualmente el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). No obstante, no muchas personas conocen cómo se calcula el IBI ni conocen este impuesto en profundidad.

El importe final del IBI es el resultado de aplicar un coeficiente que oscila entre el 0,4 % y el 1,3 % del valor catastral del inmueble, al menos en el caso de los inmuebles urbanos.

Así, el IBI es un impuesto que deben pagar los propietarios del inmueble a fecha 1 de enero. Se trata precisamente de una de las situaciones tributarias en las que más casos de olvido de pago se dan, ya que son muchas las personas que venden una propiedad y olvidan que se deben hacer cargo del IBI si el inmueble era suyo el primer día del año. Cabe señalar, además, que es un pago que debe hacerse al ayuntamiento de la localidad en la que esté situado el inmueble.

Además de estos casos, existen otras circunstancias que habitualmente acaban con impagos del IBI, como por ejemplo:

  • Propietarios que no viven habitualmente en España.
  • Propietarios que pasan por procesos de separación y divorcio.
  • Personas con problemas económicos que no disponen de las cantidades necesarias.
  • El descuido simple y común.

Consecuencias: ¿Qué pasa si no pagas el IBI?

Siguiendo con el olvido del pago del impuesto, también es frecuente encontrar personas que no saben qué pasa si no pagas el IBI ni saben cómo proceder en el momento en el que lo recuerdan –bien de forma propia o bien tras ser notificados por parte de la Administración–.

Período ejecutivo

En primer lugar, aunque se haya pasado el plazo, el IBI se puede pagar de forma voluntaria con un 5% de recargo. Esta situación se conoce como pago en periodo ejecutivo.

Providencia de Apremio

Si el pago no se hace de forma voluntaria y llega el momento de ser notificados por parte del Ayuntamiento, el importe a pagar ya incorporará un recargo del 20% aunque, si se paga en el período establecido, ese 20% se reducirá al 10%. A esta notificación se le llama formalmente Providencia de Apremio.

Si, llegados a este punto, tampoco pagamos el impuesto, el recargo, finalmente, se establece en el 20% aunque, además, se deben sumar los intereses de demora. Además, si se sigue sin saldar la deuda, la Administración puede actuar contra los bienes del deudor: dinero en cuentas de crédito, bienes inmuebles, etc. Finalmente, también se podrá embargar la vivienda por el valor de la deuda.
Conociendo todas estas consecuencias y ahora que sabes cómo se calcula el IBI, la mejor solución es pagar siempre este impuesto en los plazos establecidos. Además, en caso de no haber planificado el pago y que éste venga por sorpresa, siempre puedes acudir a Creditea. En épocas como el inicio del año, con la cuesta de enero y tras las navidades, contar con una línea de crédito extra es una solución muy positiva que te saldrá rentable. Siempre será mejor que no pagarlo ya que, con el tiempo, el impago puede resultar una opción mucho más costosa.